POV’s _______ (Tu punto de vista)
Abro los ojos y veo un brazo encima de mi hombro. Tengo la
cabeza apoyada en el pecho de Derek; el hombre del tren. Me aparto de prisa y se
despierta. Aparta su brazo y noto como el frío me llega a la piel. Me
estremezco y me llevo las manos a la cabeza. ¿Qué estoy haciendo con mi vida?
Estoy en un país en guerra, el cual nunca he visitado y en busca de un hombre
que tampoco sé si está vivo. Substituyendo el calor de Harry con el tío que me
embriagué anoche. Y sin embargo aún me queda algo de esperanza. De encontrarle
a él. De encontrarme a mí.
Noto como Derek me frota la espalda, con la intención de
ayudarme. Pero no lo consigue. Odio el contacto humano. No quiero que nadie me
toque y me levanto del asiento. Me hago una coleta alta y guardo la chaqueta.
Me vuelvo a sentar y parece que él ha captado mi indirecta con mi cara de
estúpida.
-
¿Tienes familia por aquí? – me pregunta
-
No. ¿Por qué?
-
Daré por hecho que tampoco tienes un carnet
falso, ¿Verdad? – asiento - ¿Cómo pretendes durar más de dos días en este país?
– suspira - Ahora no les gusta tener turistas. No les gusta tener a extranjeros
husmeando donde no les llaman.
Me quedo en silencio analizando lo que me dice. Y tiene
razón. No pinto nada aquí. Y no podría entrar en el ejército si no soy de aquí.
Suficientes problemas tendría por ser mujer; así que no me podía arriesgar con
mi identidad española.
-
¿Sabes de alguien que me pueda conseguir uno? –
le pregunto desesperada
-
Claro. – sonríe pícaro.
Sonrío con él y veo como marca un número de teléfono. Se lo
cogen y habla en inglés. Aparta el teléfono de su oreja y me lo pasa.
-
Necesita saber tu identidad – me dice
Pongo el teléfono en mi oreja derecha y me contesta alguien
en inglés. Le doy mi identificación y dice que la tendrá esta tarde cuando
lleguemos. Cuelgo y lo devuelvo.
-
¿Qué dice?
-
Lo tendrá esta tarde.
-
Entonces te acompañaré hasta allí.
El bus se para en la carretera y apoyo mi cuello en el
respaldo. Derek se levanta disimuladamente y se le abren los ojos. Me mira
sorprendido.
-
Recoge tus cosas. – me ordena
-
¿Qué pasa? – le digo
-
No hay tiempo. Recoge tus cosas. Confía en mí.
Guardo mi reproductor de música, me pongo la chaqueta y cuelgo
la mochila sobre mi espalda. Derek camina agachado hacia el final del autobús.
Allí sube la ventana hacia arriba y me da la mano.
-
Bajaré yo primero. Cuando salgas tú recuerda
cerrar la ventana. Yo te cogeré.
Me miraba con ese mar azul de sus ojos. Embriagándome de
miedo y pregunta. Pero quizás porque era la única persona que me había tratado
con respeto desde que Harry no estaba, quizás porque en cierta forma me hacía
sentir bien, que me dejé llevar.
Dereck salió por la ventana. Mientras escuchaba como el
conductor hablaba en inglés con otros hombres. No podía entenderles. Hablaban
lo suficiente bajo como para solo dar a entender que no era una conversación
agradable. Alcé la vista hacia ellos y vi cuatro militares con ametralladoras
sobre las manos. Gafas negras y el cuello hinchado. Derek me hizo una señal y
metí a toda prisa una de mis piernas por la ventana, saqué la cabeza y noté
como él me agarraba desde abajo. Saqué mi otro pie y tiré del cristal hacia
abajo. Dejé caer mi cuerpo sobre el de Derek. Me agarró por mis muslos hasta
que quedé a centímetros de su boca. Con el corazón descoordinado y descompuesto.
Nos percatamos de la situación y me bajó al suelo. Miró por el lado derecho del
bus y me cogió la mano.
-
Sígueme. No hagas ruido y si alguien te dice
algo; corre.
Asentí con la cabeza y me llevó agachada hasta el matorral.
Nos dejamos caer entre un montón de hierbajos y arboles. Caminamos rápido hasta
estar a unos metros de distancia. Entonces se escucharon disparos. Gente
gritando y de repente; un completo silencio.
-
Corre.
Las piernas tiraron de mí, siguiendo los pies de Derek. Me
sentía protegida aún cogida a su mano. Miró hacia atrás y sonrió con los ojos. Me ha salvado la vida. Y seguro que me
pedirá algo a cambio. Agarré mi mochila con fuerza mientras los pies retumbaban
contra el suelo durante unos largos metros y mi pelo luchaba contra el aire. Me
cansé y tuvimos que parar. Me senté en una piedra y quise llorar. Llorar por
haber tenido mi vida pendiendo de un hilo. Por estar tan lejos de todo. Por
querer tanto a Harry. Por tenerme que esconder para verlo. Por engañarme a mi
misma yendo cogida de otra mano que no fuera la suya. Resistí mis sollozos y estiré
el cuello.
-
¿Crees que nos siguen? – pregunté
-
Lo dudo. Nos habrían disparado.
Me quedé en silencio y se sentó a mi lado. Rozó mi muslo con
su mano. Contemplé el calor por un segundo y se la aparté. Él desvió la vista y
se puso en pie.
-
Gracias. – susurré