dimecres, 10 de juliol del 2013

Capítulo 27

Bajé de la furgoneta y el aire rozó mis mejillas. En el aire se notaba una sensación diferente. Se rumoreaba que había llegado una chica al campamento. Ella ahora formaba parte del ejército. Realmente me importaba una mierda quién fuera ella. Pero se ve que le había plantado cara a uno de los reclutas. Y solo por eso ya tenía mi respeto. Por lo hecho con Hank había recibido diferentes gratitudes de otros compañeros. Aunque mis ganas de cualquiera se reducían a ver a Tara. Caminé en su busca. Hoy hacía dos días sin alucinaciones. No podía jurar que la caja de zapatos fuera real, así que preferí borrarlo de mi mente. ______ había empezado a doler únicamente como recuerdo.
Caminé por el campo y fui hacia la plaza de la campana. Allí estaba el Sargento  hablando con alguien. Me acerqué un poco más y pude observar el cuerpo de una mujer. Ella llevaba una coleta alta. Su pelo castaño caía bajo su cuello. Todos mis músculos se tensaron. No era la primera vez que veía esas piernas. Esas piernas nunca las podría olvidar. Habían estado presentes desde el día del bañador negro. Desde el día de la piscina. Desde nuestro primer sexo sin amor. Desde mi primer beso con amor. Desde mi primera vez haciendo el amor. Desde mis primeras lagrimas por una mujer. Desde que empecé a pensar más en ella, que en mí. ________ volvía a estar delante de mí. De espaldas, porque ella siempre está por delante del mundo. Y esta vez era diferente a las otras alucinaciones. Porque en las otras su cuerpo estaba borroso. Y nunca interactuaba con alguien más aparte de mí.
Me quedé pegado al suelo, como si estuviera observando a un ángel. Mi boca se quedó seca y mis orejas pitaban. Pensé que en cualquier momento me desmayaría. Ella se dio cuenta de mi presencia y se dio la vuelta. Mucho más despacio de lo que hubiera deseado. Noté como me miraba y sus ojos se ponían brillantes. Era ella. Y no era una alucinación cualquiera.
Sonreía como siempre había hecho conmigo. Conquistando a la luna por hacerle sombra a el sol. Volverla a ver era como la piel erizada. Las pupilas dilatadas. Los oídos zumbando. La nariz taponada y la boca seca. Con todos los sentidos enamorados de su sonrisa. Porque cuando sonríe el mundo se gira a verla. Volver a verla es sentir tu canción favorita en concierto y a capela. Es llevar gafas graduadas. Es meter la mano en cubo de arroz. Es chupar los dedos llenos de sal. Es comer a cucharadas el Nescuik. Es perder la respiración por la risa. Es el principio de un maratón. Es el sonido de aplausos. Es la corriente de aire en verano. Es la música cuando lloras. Es el zumbido de una ventana golpeada por la lluvia. Es el temblor del suelo bajo fuegos artificiales. Es el sonido de su risa. Es sus pestañas revolotear. Es nuestra canción sonando en la radio. Es sus cosquillas. Es sus puntas onduladas. Es como en la curva que me maté, su sonrisa. Porque volverla a ver, es pedir un préstamo, en el cuál siempre estaré en deuda, porque no pienso acabar de pagarlo.
Me quedé clavado en el suelo. Sin poder articular palabra. Sin poder pensar. Sin darme cuenta de que la enfermedad me estaba comiendo por dentro.
Noté como una mano me tocaba el hombro desde atrás, sacándome de mis pensamientos. Me giré y vi a Tara. Ella también sonreía. Se plantó delante de mí, unos metros delante de ________.
          -          Te quiero presentar a mi mejor amiga, ________ -dijo señalándola
Eso me despistó aún más. ¿De qué conocía Tara a ______?
          -          ¿Es real? – pregunté al fin
Se quedó en silencio, haciéndome dudar.
          -          ¡Claro que es real! – se quedó en silencio, analizándome - ¿Es ella con la que tenías alucinaciones? – preguntó
          -          Sí.
_______ seguía caminando hacia mí. He sido un completo gilipollas. He huido de ella. Mi chica. Dejé de mirar a Tara y corrí hacia ella. Sus ojos estaban llenos de lágrimas. La abracé. La abracé tan fuerte como pude. Era real. Era ella. Había venido a buscarme. Sólo ella había sido capaz de jugárselo todo por estar conmigo. Noté como Tara se separaba de nosotros. Me daba igual. Quería a _______. La amaba. Ella estaba llorando en mi pecho. Acaricié su pelo y apoyé mi nariz. Lavanda. Ella había recorrido miles de quilómetros solo por mí. La pegué a mi cuerpo. Nos quedamos así por unos segundos. Luego se secó las lágrimas y alcé su mirada. Le sonreí, pero sus ojos no estaban satisfechos.
          -          ¿Estás con ella? – me preguntó. - ¿Tara es tu novia? - Me quedé en silencio. Yo tampoco lo sabía - ¿Te has liado con ella? ¿Os habéis acostado, verdad? – no contesté – Por Dios, Harry. Haz el favor de contestarme. Me he pasado muchísimo tiempo rezando para volver a oír tu voz. Sea lo que sea, dilo.
          -          Nos besamos. – susurré más arrepentido que nunca.
Vi como sus ojos empezaban a empaparse de nuevo. Bajó la mirada e intentó soltarse de mis manos. No la dejé. La agarré por detrás y la pegué en mi pecho. No podía haber sido tan estúpido. Ella me seguía queriendo. Seguía pensando en mí. Y yo la quería. La quería muchísimo. Pero una presión me apretaba la garganta, impidiéndome decírselo.
          -          ¿Y tú ahora a quién quiere? – me preguntó, observándome.
“¡A ti!” “¡Te quiero a ti!”,  pero las palabras no salían. Se desprendió de mí y dio un paso atrás.
         -          Lo siento. – me dijo, otra vez con agua en las mejillas. – Perdóname por venir y joderlo todo. Nunca debí volver. Lo siento.
          -          ______...  – conseguí hablar – Yo te quiero a ti.
Seguía llorando. Y mis ojos estaban nublados. No podía verla así. Ella estaba llorando por mí. Le había hecho daño dos veces. Me había alejado de ella y ahora la había defraudado. Se soltó de mí y empezó a correr. Fui detrás y la cogí de la muñeca.
          -          ¿Pero no lo entiendes, Harry? No pienso competir con ella. Ella es mucho más guapa. Y tiene mucho mejor cuerpo. Ella puede hacerte el doble de feliz. Puede hacerte sentir como nunca. Yo no tengo posibilidades. No voy a ver cómo te quitan por segunda vez de mis manos. No voy a ser la otra. No. O estoy o no estoy. – se quedó en silencio - No te preocupes por mí, estaré bien.
          -          ¡_______, yo estoy enamorado de ti, no de ella! – le grité
          -          ¡Si estuvieras enamorado de mí no te hubieras liado con ella, Harry!
No era verdad. Yo sólo quería acabar con la esquizofrenia. Pero ahora me he dado cuenta de que poco a poco me he convertido en un enfermo. En un despreciable. No sé qué hacer con mi vida. No sé tratar a la gente. Siempre lo arruino todo. No merezco a _______. No merezco a Tara. No merezco a Gemma. No merezco a mi madre. No me merezco a nadie. Nadie es tan despreciable como lo soy yo. No puedo seguir haciendo daño a _______. No puedo seguir engañándome. Yo la amo a ella. Y daría mi vida por hacerla feliz. Y  por eso sé que debemos separarnos, porque yo no la puedo hacer feliz.
La agarré por la espalda y la pegué a mí. Ella estaba rígida, pero a continuación me abrazó. Supongo que yo era la única persona aquí en la que se podía respaldar, aunque no pudiera confiar. Lloró de nuevo. Se tapaba la cara. No quería que la mirara. Y me sentía despreciable. Yo había provocado todo esto. No podía permitirme que esto siguiera así. No podía volver a hacerla llorar. Había que acabar. Besé su frente y enredé mis dedos en su pelo.
          -          Supongo que si has venido a buscarme fue porque nunca hicimos una despedida en condiciones. – susurré- No quiero verte llorar. Si te quedas conmigo solo tendrás tristeza. Vuelve a casa, ______.
          -          ¡No puedo volver a casa! ¡Estoy en el ejército! ¡Yo soy esa chica de la que todos hablan!
Volví a besar su frente y me separé de ella. Empecé a caminar en dirección opuesta. Sintiéndome despreciable, desgraciado, insoportable. Sabía que había hecho lo correcto, pero sin embargo no me sentía mejor.
Hace un tiempo hubiera empeñado todo lo que tenía por estar a tu lado. Cualquier segundo contigo era mejor que sin ti. Perder el tiempo contigo era ganarlo. No me importaba el qué, el cuándo, ni el cómo. Sólo éramos tú y yo.
Pero supongo que nuestro fallo fue hacer planes para mañana y no para hoy.
Hace un tiempo te hubiera desnudado sin dejar de mirarte. No era tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre, ni tu obligo - agujero de la muerte, dónde quiero que me entierren-. No era tu boca, ni saberme la alineación exacta de tus pechos, ni la constelación de tu espalda. No era tu mirada, la cual crees que está vacía, pero yo veo algo de esperanza y busca de lo imposible. No era nada de tu cuerpo, ni de tu espíritu. Sólo eras tú, llenando todos los espacios vacíos que el mundo había empeñado en cavar. Sólo eras tú, creciendo en mi interior lo que un drogadicto siente por una copa llena de cristal. Eras mi vía a los sueños cumplidos. Eras tú la que llenaba mi mirada.

Hace un tiempo, nuestra almohada estaría llena de tu carmín. Hoy solo rebosan dudas y arrepentimientos. Hoy se nos ha acabado el tiempo que ganamos juntos. Hoy es el día que digo adiós. Hoy eres mis sueños. Hoy es el día que me convierto en sonámbulo. Ése que cree que puede volar y sale a la calle en busca de un rascacielos. Esperando poder llegar a lo más alto. Esperando ver todo lo que ha sido. Ése sonámbulo que no puedes despertar, aunque se vaya a matar. Porque si se tira, vuela. Aunque sólo sea en su sueño. Pero hoy soy como los sonámbulo, porque son los únicos que morirían por sus sueños. 

2 comentaris:

  1. Vaya mieeeeeeerda capítulo...
    EEEESSS BROMA! TIA! COMO PUEDES HACERNOS ESTO? A VER, ES QUE ALUCINO POR TU FORMA DE EXPRESAR Y SOBRETODO POR LO QUE ESTA PASANDO EN ESTOS MOMENTOS ENTRE ELLOS. ME HE QUEDADO EN ESTADO DE SHOCK, LO JURO. EL CORAZÓN ME DUELE. MI ESTOMAGO ESTA RESTREÑIDO (O COMO SE DIGA). MIS OJOS UN POCO HÚMEDOS DE LA EMOCION. POR QUÉ? POR QUÉ ERES TAN BUENA EN ESTO PATCHA? Te quiero mucho sabes? jiji publica un libro algun dia nenaaaaa! que aun te tengo que hacer la portada... hahahah

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    1. LAURA MUCHAS GRACIAS DE VERDAD. Tú y Clara me hacéis mejorar dia a dos y que o lo deje. Gracias por todo, te quiero.

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