divendres, 14 de juny del 2013

Capítulo 23

Pov’s _______ (tu punto de vista)
Las hojas del suelo crujían con mi toque. Se escuchaba a los pájaros hablar entre ellos. Llevé mis manos a mi pelo y lo enredé en un moño. No pensaba volver a mirarme en ningún espejo. Sólo quería verme reflejada en los ojos de Harry. Y por cada respiración, me hincho el pecho de pena y melancolía. Mis ojos se pierden en el pensamiento de sus rizos y ojos verdes. Bajé la mirada y noté como Derek me estaba mirando. Lo observé y sonreí. Ambos sabíamos como causaba yo sobre él, pero el contacto humano es algo que he dejado únicamente para Harry. Una más de tantas cosas que solo son para él.
Ahora ya tenía mi identificación falsa. Se suponía que podía manejarme por el país sin ningún tipo de problema. Pero donde yo quería ir no me iba a ser tan fácil la entrada.
            -          Deberíamos buscar un hotel para dormir – dijo sacándome de mis pensamientos
Asentí con la cabeza y buscamos un motel. Y como era obvio, nada más entrar a la habitación, se escuchaban gemidos de las otras habitaciones. Me estremecí y miré a Derek. Sonrió.
            -          Puedes quedarte con la cama. – me dijo
            -          Pensaba hacerlo. – contesté con una sonrisa pícara
Me devolvió la sonrisa. Se metió en el baño y cerró la puerta. Me quité la ropa y rápidamente me puse mi camiseta ancha. Abrí la cama, comprobando que no hubiera restos de los inquilinos anteriores y me metí en ella. Derek salió del baño con bóxers y una camiseta negra. Tenía buen cuerpo, para qué engañarnos. Miré alrededor en busca de un sofá, pero no lo había.
            -          ¿Dónde piensas dormir?
            -          En el suelo.
Alcé una ceja y él se sentó en el suelo. Suspiré.
            -          Haz el favor, anda. Sube a la cama.
            -          Gracias, guapa. – me guiñó un ojo y sonrió
Me reí para mis adentros y me dejé caer sobre el colchón. Noté como el calor de su cuerpo entraba en la cama y su espalda chocaba contra la mía. Inhalé su olor y me recordé a mi misma que este no era el camino que había tomado para venir a aquí.
            -          Nada de tocarme por las noches. – le advertí
            -          Nada de ponerme tus pies fríos entre mis gemelos. – me contestó
No pude evitar reír.
            -          ¿Qué sabes tú si tengo los pies fríos?
Me giré para verle la cara y él también lo hizo. Veía como sus ojos azules se clavaban sobre los míos. La poca luz que entraba de la ventana por las farolas de la calle, le hacía verse bien.
            -          Todas las mujeres los tenéis. – me dijo – Especialmente las mujeres como tú.
            -          ¿Especialmente mujeres como yo? – esperé el chiste
            -          Frías, estrechas, duras.
            -          Si me hubieras conocido hace unos meses no dirías lo mismo. – le tenté
            -          A mí me gustan más las difíciles. – me devolvió la jugada - ¿Qué pasó para cambiarte?
Se hizo el silencio.
            -          Harry.
            -          ¿Así se llama entonces? – sonrió
Asentí con la cabeza.
            -          Es un hombre con suerte por tener una mujer como tú. No se encuentran cada día chicas con tu valor.
Suspiré. Esto era el límite.
            -          O dejas de tirarme la caña o te tiro yo a dormir al suelo.  – le dije
Se echó a reír. Me quedé mirándole, desafiante, pero al final no puede evitar sonreír. Nos quedamos en silencio un periodo de tiempo y luego me dio la espalda. Hice lo mismo. Mi móvil vibró y lo cogí de la mesita. Lo desbloqueé y vi que era un mensaje de Tatiana.
Mi preciosa ________, he recibido la carta un poco tarde. Ahora ya no vivo en México, me he tenido que mudar por solidaridad. ¿Sabes lo de la guerra? Pues eso. ¿Sabes que yo creo que también he encontrado a mi hombre? Ese que siempre hemos soñado y nunca esperásemos que viniera. Aún no lo conozco mucho, pero sí lo suficiente como para saber que es él. No hablo más que esto cuesta una pasta. Espero que nos volvamos a ver. Ni te imaginas lo que me haces falta. Te quiero, Tatiana.
Me desperté revoloteando las pestañas. La luz del sol me daba en la cara. Tenía mi cabeza apoyada sobre el pecho de Derek y mi mano haciendo un puño agarrando su camiseta. Volví a inhalar su aire. Olía a coco. Deslicé mis uñas a la costura de su camiseta. Sin saber por qué, ahora tenía la manía de frotar las costuras. Me quedé así un rato. Intentando imaginarme que era Harry. Miré hacia arriba y Derek me estaba observando. Noté como se me enrojecía la cara. Me separé de él y volví a hacerme una coleta. Qué vergüenza. Le había pedido que no me tocara y he sido yo la que me he abalanzado sobre él. Aún notaba su olor sobre mi ropa. Él se levantó de la cama y me envió una sonrisa pícara. Entró en el lavabo y me dejé caer sobre el colchón.
            -          Hay que seguir caminando – me dijo entre el sonido del agua caer
            -          ¿Cuánto falta para llegar a Londres?
            -          ¿No querías ir a Cheshire? Pensaba acompañarte hasta allí
            -          No te preocupes, Derek. Puedo cuidar de mi misma.
Lo sentí sonreír dentro de la ducha. A los pocos minutos salió, con una toalla blanca agarrada a sus caderas. Estaba marcada su V. Intenté no desviar mis ojos hacia él y entré en el baño. Me duché pensando en Harry. Le echaba muchísimo de menos. Y si yo podía seguir sintiendo, era gracias a Derek.
Salí del baño con una toalla amarrada en mi cuerpo. Me encontré a Derek sentado en la cama, recogiendo sus cosas. Al verme sonrió. Me sonrojé y cogí mi ropa para cambiarme dentro. Cuando acabé salí aún con el pelo mojado y las bambas abrochadas. Él se acercó a la puerta, yo cogí mis cosas e hice lo mismo.

Hoy era el último día sin ver a Harry. Mañana volvería a verlo. A sentirlo conmigo. A olerlo. A tocar sus rizos. A verle sus hoyuelos. Hoy era el último día que estaba separada de él. Porque aún sin saber lo que me esperaba, aún creía tener algo de esperanza. 

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada